Tristemente la delincuencia no es un problema nuevo en la Ciudad de México, este asunto, que cada seis años se vuelve tema de discusión en los procesos electorales, va en aumento y todavía no existe un cuerpo de policías adecuado para enfrentar a los delincuentes.

Tan solo en el lapso de una semana han sido reveladas varias noticias donde queda manifiesta la inexperiencia de las autoridades para combatir a los delincuentes.

Uno de estos casos donde se demuestra la falta de preparación de las autoridades, fue expuesto en un video difundido en redes sociales donde un vendedor ambulante logró noquear a un elemento de la Policía Bancaria e Industrial dentro de una estación de metro capitalino.

Otro triste caso ocurrió en el metro donde una persona en aparente estado de ebriedad, o bajo la influencia de alguna droga, logró empujar a un policía a las vías electrificadas en el momento justo en que un tren llegaba a la estación.

Esto es tan solo una muestra de la ‘calidad’ en la que se encuentra la policía de la ciudad pero, ¿quién es la persona responsable del mantenimiento y adiestramiento de las autoridades? Y mejor aún, ¿por qué hace un trabajo tan malo?.

Solo basta imaginar un poco, en los dos casos brevemente expuestos anteriormente una preparación en defensa persona, mejor condición física de los elementos marcaría la diferencia, en el caso de la pelea en el metro, seguramente el oficial podría contener al delincuente y sería arrestado, mientras tanto en la situación del policía fallecido en las vías del metro, muy probablemente el hombre agresor sería contenido y posteriormente arrestado.

Pareciera que los enemigos de la policía de la Ciudad de México no solo se encuentra en la delincuencia, sino también en la falta de preparación que los gobiernos locales ‘procuran’. Una policía preparada no nace de la buena fe de los gobernantes, no basta con decirlo, se necesitan acciones.